martes, 12 de febrero de 2013

Reality bites

La consulta de un médico de familia es como estar subido a una noria. A veces se pasa de momentos de tranquilidad a momentos de tensión, o de momentos de alegría a momentos de profunda tristeza en cuestión de segundos.
Hay que ser un maestro en el manejo de la comunicación y de las emociones para ser capaz de manejar tal vaivén de situaciones cotidianas.
La alegría suele venir de la mano de un bebé recién nacido cuyo embarazo has estado siguiendo compartiendo la emoción de padres pero sobre todo de abuelos.
La tristeza más profunda suele ser la compañera habitual en la recta final de la vida.
La teoría es muy fácil: un paciente terminal es aquel cuyo pronóstico de vida es menor de seis meses. No siempre está causado por enfermedades oncológicas. No hay que olvidar otras enfermedades crónicas progresivas como cardiopatías, enfermedades neurológicas o neumopatías.
Lo difícil es llegar a la conclusión de que el paciente se encuentra en esta situación y después, mirarle a los ojos y decirle que su enfermedad está ganando la partida.
Sólo los que nos enfrentamos a estas situaciones sabemos que una parte de nuestra alegría se suele quedar, cada día, entre las cuatro paredes de nuestra consulta.

Os dejo con Jean Val Jean, en Sálvalo, la versión en español del Bring him home de los Miserables.
Refleja el torbellino de sentimientos que produce la certeza de que tú ya no estarás para seguir compartiendo con aquellos que quieres sus alegrías y sus tristezas.

 
 
Hay personas con tanta luz, que cuando se debilitan nos cubren de invierno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario