martes, 12 de febrero de 2013

La salud no es un bien de consumo


Hoy he recibido una oferta a través del correo electrónico que me ha dejado simplemente sin palabras. Por el mismo precio puedes hacer un curso de maquillaje profesional o hacerte una ecografia ginecológica y otra mamaria.


Si además quieres hacerte una citología, sólo tienes que pagar 16 euros más. Además sugiere que puedes hacer este regalo a tus amigos.
 
Y se me ha hecho más evidente que nunca que a veces utilizamos la asistencia sanitaria como un bien de consumo.
 
 
Pero lo cierto es que con la salud no se juega. Y que el cribado de cáncer, en este caso femenino, debe hacerse no a la carta sino siguiendo las recomendaciones de los expertos, que están basadas en las evidencias científicas y no en el balance de cuentas y resultados de la empresa de turno.

Por si alguien más ha recibido esta oferta y siente la tentación de regalarsela a su pareja por San Valentín me veo en la obligación de contrarrestarla con la evidencia que nos ha movido siempre a los médicos de familia a la hora de recomendar a nuestras mujeres que se hagan o no una citología o una mamografía.

El cáncer de cérvix es el segundo tumor más frecuente en la mujer. Se estima una incidencia de 6-12 casos anuales por cada 100.000 mujeres lo cual representa, sólo en la Comunidad de Madrid, 226 casos nuevos al año. Como dato positivo hay que decir que es un tumor que puede ser detectado en estadios iniciales haciendo un correcto cribado y que puede ser curado. Además hay lesiones precursoras que, tratadas a tiempo, pueden evitar el desarrollo del cáncer de cérvix.

El cuello uterino es muy accesible para realizar el diagnóstico precoz y se sabe que los programas de cribado pueden disminuir la incidencia de este cáncer hasta en un 80% de los casos, siempre y cuando se haga en condiciones ideales de periodicidad e incluyendo al máximo número de mujeres posible. Porque una de las debilidades de este cribado, y ahí es donde no me parece razonable que se oferten este tipo de pruebas como si de una escapada rural se tratase, es que muchas mujeres se criban en exceso mientras que otras no lo hacen nunca.

Y como decía Aristóteles, Virtu in medio est.
 
Es fundamental realizar el cribado ajustandose a las recomendaciones que establecen los grupos de expertos y mejorar la accesibilidad a la prueba con la periodicidad recomendada de todas las mujeres en edad de riesgo. La US Preventive Services Task Force (USPSTF) considera que el screening de cáncer de cérvix mediante citología de triple toma es el método de elección.

La población diana son mujeres de 25 a 65 años que mantengan o hayan mantenido relaciones sexuales ( hasta un 21% de mujeres que no han tenido relaciones nunca se realizan citologías de forma periódica!!!!!).

La primera citología debe ser realizada a partir de los 25 años o a los tres años de inicio de relaciones sexuales. Al principio se realizan dos citologías con intervalo de un año. Si ambas son normales, se recomienda realizar citologías cada 3 años en mujeres de 25 a 35 años y cada 5 años en mujeres de 36 a 65 años.

El cribado finaliza a los 65 años en toda mujer que haya tenido un adecuado seguimiento, con resultados normales, hasta ese momento.

Hay casos especiales como embarazadas, mujeres histerectomizadas, diagnosticadas de cáncer de otra localización o que no hayan realizado un adecuado screening que deben ser valorados de forma individual por el médico de familia.

En relación al cáncer de mama la Canadian Task Fore on Preventive Healthcare publicó hace un año un documento donde la reducción de la mortalidad a asociada a programas de detección precoz de cáncer de mama en mujeres entre 40 y 74 años es relativamente pequeña. La reducción de mortalidad en mujeres sin factores de riesgo entre 50 y 74 años es mayor que entre mujeres de 40 a 49 años.

Los riesgos el screening del cáncer de mama son, por un lado el sobrediagnóstico y la realización de biopsias innecesarias en mujeres, sobre todo en mujeres jóvenes. Pero por otro lado también está la sensación de falsa seguridad ante una prueba informada como normal.
 
Y es que la mamografía puede no detectar tumores muy incipientes o muy periféricos.
 

Se sabe que aproximadamente 2100 mujeres entre 40 y 49 años deben someterse a una mamografia cada 2-3 años durante 11 años para prevenir una muerte por este cáncer y que de ellas 690 tendran resultados falsos positivos que implican pruebas innecesarias de seguimiento y que 75 de esas 2100 serán sometidas a biopsias que no son necesarias. De esas 2100 mujeres, 10 mujeres sanas pueden ser diagnosticadas de cáncer de mama y recibirán un tratamiento innecesario ya que algunos tipos de cáncer y algunos de los cambios celulares tempranos (ca in situ) que se encuentran en el cribado crecen tan lentamente que nunca se convertirían en un verdadero cáncer. Entre las mujeres sanas que se someterán a pruebas complementarias innecesarias hay que tener el cuenta además el impacto negativo que tendrá la tensión psicológica durante el tiempo que se tarda en saber el diagnóstico definitivo.
No hay que olvidar que la mamografía no previene el cáncer de mama sino que ayuda a diagnósticarlo precozmente para poder disminuir el riesgo de morir por este tumor. La resonancia magnética, la exploración física realizada por un  médico y el autoexamen no disminuyen la mortalidad.

En mujeres sin factores de riesgo se recomienda realizar una mamografía cada 2-3 años entre los 50 y los 74 años.
 
En mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama en familiares de primer grado hay que valorar de forma individual la realización de mamografías a partir de los 40 años.


Y por último, y no menos importante, es recomendable que la mujer consulte lo antes posible si presenta algún sintoma sospechoso (retracción del pezón, secreción anormal por el pezón, piel de naranja en la mama, asimetría mamaria, bultos, sangrado genital anómalo....)

Pero hagas lo que hagas....no te recomiendo que regales un pack de eco ginecologica, eco mamaria y citología a tu mejor amiga o a tu pareja.

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