martes, 16 de abril de 2013

Vivir con alergia alimentaria, 2º parte

Tengo que agradecer que el servicio de alergología del Hospital Niño Jesús nos haya permitido tolerar el huevo. Es un gran avance y una tranquilidad saber que los niveles de IgE específica y que las pruebas cutáneas han mejorado y que mi hija puede comer huevo sin restricciones.
Una tranquilidad porque nadie se imagina el tostón que es hacer una compra y una comida libre de huevo o de trazas de huevo y nadie se imagina la intranquilidad que supone que tu hija coma fuera de casa o se vaya de excursión y convivencias. El corazón te da un vuelco cuando recibes la temida llamada que siempre, inexorablemente, empieza diciendo: "no te asustes"
Porque lo que viene después de escucharlas es un vuelco en el corazón, seguido de una taquicardia y unas ganas enormes de ser un pájaro para salir volando hacia donde se encuentra ella y comprobar in situ la gravedad de la reacción.
Ahora la complicación y el reto es mantener la dieta diaria con huevo o trazas de huevo.
A diario debemos comer algo cocinado con huevo y cada 48 horas debemos comer huevo poco hecho o en crudo (mahonesa, ensaladilla, huevo frito....) por lo que la dieta sana es complicada. Pero, imaginación al poder. A cambio obtenemos tranquilidad, y mucha.
Y felicidad. Somos felices. Mi hija es feliz.
Aunque, en su encuesta de satisfacción sigue puntuando como preocupante, el hecho de que la mayoría de la gente no le de ninguna importancia a este problema de salud que puede costar la vida al que lo sufre si no se tiene la suficiente precaución.

 
Sweet child o´ mine. Guns and Roses






No hay comentarios:

Publicar un comentario