lunes, 4 de marzo de 2013

La vida se vive hacia adelante

Esta mañana, triste por que está nublada y por las noticias que nos siguen día a día, como tantos como los que nos preceden y los que nos quedan por pasar, con tantas noticias nefastas, con la crisis económica, social, laboral, financiera, de valores, como la queramos llamar. Con el riesgo de perder lo que tenemos, nuestras cómodas vidas, de tener que apretarnos el cinturón y prescindir de gastos superfluos para centrarnos en los realmente importantes me he encontrado este maravilloso texto a continaución del mío, sobre una historia que cuando la conocí hace años me sobrecogió y me hizo plantearme muchas cosas.
Es la historia de Fernando Parrado que conocí a través de la película VIVEN que narra su increible experiencia. No he tenido la suerte de que él me diera una conferencia o me diera un curso, pero sí tuve la suerte de que me dieran a conocer su historia en cursos sobre Liderazgo y toma de decisiones.
En estos cursos comprendí que los cursos no sirven de nada si no hay materia prima y predisposición.
A estos pobres infelices no les dieron un curso de liderazgo pero estoy segura de que en sus familias, en sus escuelas se fue forjando un carácter y unos valores que fueron determinantes a la hora de sobrevivir a semejante experiencia.
Liderazgo, toma de decisiones, trabajo en equipo....algo que ahora suponen horas en un máster, para ellos fue algo natural pero sobre todo necesario para salir adelante. Cuando veo cómo la gente desprecia su trabajo y pierde el interés por realizar las tareas en equipo, para salir adelante, aprendiendo a tomar decisiones, me apena mucho. Pero gracias a Dios, hoy llueve y mañana sale el sol y en este día nublado, "reecontrarse" con Fernando Parrado, es toda una lección para seguir aprendiendo y luchando por salir adelante.

Fernando Parrado es uno de los supervivientes de la tragedia de los Andes de 1972. Ha dado montones de conferencias a lo largo del mundo a ejecutivos y empresarios sobre toma de decisiones y liderazgo. En octubre de 1972 el avión en el que viajaba con su equipo de rugby uruguayo se estrelló en los Andes. En el avión viajaban 45 personas de las cuales sólo sobrevivieron 29 personas aunque dos de ellas fallecieron pocos días después por las heridas ocasionadas en el accidente y ocho más murieron por una avalancha de nieve. En las siguientes semanas fallecieron tres más.
 
En resumen,16 personas lograron sobrevivir 72 dias en una montaña sin agua ni comida.
 
En una se sus conferencias Fernando Parrado narró los momentos más relevantes de aquella historia que parece increíble en la que tuvo que sobreponerse a la muerte de su madre y de su hermana y a la de amigos y compañeros de juego para luchar por su propia vida.
 
"¿Cómo es posible sobrevivir en estas circunstancias tan adversas?  Sobrevivimos porque hubo liderazgos, toma de decisiones y espíritu de equipo, porque nos conocíamos desde mucho antes. Sin embargo, no hay que olvidar que en la vida el factor suerte es fundamental. En aquellos tiempos en el aeropuerto de Montevideo no daban número de asiento para abordar un vuelo internacional. Uno se sentaba donde quisiera. A mí me tocó, por casualidad, la fila 9, junto a mi mejor amigo. Cuando el avión chocó con la montaña, se partió en dos. De la fila 9 para atrás no quedó nada. Los 29 sobrevivientes iniciales, tras el primer impacto, viajabamos en la parte que quedó a salvo. De ellos, 24 no sufrieron un rasguño. Así, los menos afectados empezaron a ayudar, actuando como un verdadero equipo. Tuvimos que administrar muy rigurosamente la comida, los pedacitos de chocolate y maní que habia en el avion, al punto de comer un grano de mani por hora, cada uno. Marcelo, nuestro capitán y líder, asumió su rol para contenernos cuando le preguntábamos qué pasaba que no llegaba el rescate. Decidimos aguantar. Pero días después el líder se desmoronó. La radio trajo la noticia de que había concluido el rescate, que no nos buscarían mas, que nos daban por desaparecidos, nos dimos cuenta de que si queriamos sobrevivir, tendriamos que arreglárnoslas por nuestros propios medios. El líder se quiebra, se deprime y deja de serlo. Fue algo asi como si ahora mismo yo cierro esta sala, bajo la temperatura a menos 20 grados, sin agua ni comida, y nos ponemos a esperar quién muere primero.
 
Ahí fue cuando me di cuenta de que al universo no le importa lo qué nos pasa. Para el universo mañana saldrá el sol y se pondrá como siempre, como cada dia. Comprendi que los que teniamos el problema eramos nosotros. Por lo tanto, tuvimos que tomar decisiones.  Teníamos que comer, y las proteínas que necesitabamos estaban en el cuerpo de los que habían muerto. Hubo un pacto entre nosotros. No teníamos opción. Nos enfrentabamos a una verdad cruda e inhumana y era la única manera de sobrevivir.  Hubo planificación, estrategia, desarrollo. Cada uno empezó a hacer algo útil, que nos ayudara a seguir vivos: haciamos zapatos, bastones, pequeñas expediciones hasta kilometros de distancia de los restos del avion para ver si encontrábamos vida, pero nunca vimos nada que nos esperanzara. Así fuimos convenciendonos de que estábamos en una prisión de hielo. Hasta que me eligieron para la expedición final, porque la montaña nos estaba matando, nos debilitaba, se nos acababa la comida. Subí aterrado a la cima de la montaña con Roberto Canessa. Pensábamos ver desde allí los valles verdes de Chile y nos encontramos con nieve y montañas a 360 grados. Ahí decidí que moriría caminando hacia algún lugar.

Y cuando las condiciones climaticas lo permitieron, caminando hacia algún lugar indeterminado, con mis amigos Nando y Canessa, vimos a un campesino chileno que avisó a las autoridades de un pueblito cercano, aparecio aquel helicoptero que fue nuestra salvacion. Los equipos de rescate vinieron pocos días después.
 
Pero ese no era el final de la historia. Mi verdadera historia empezó meses despues del accidente, al regresar a mi casa sin mi madre ni mi hermana. Sin los amigos de siempre. Tenía que comenzar a vivir con el trauma de todo lo que había vivido en esos 72 días.
¿Crisis hoy? ¿De qué crisis me hablan? ¿Estrés? ¿Qué estrés? Estrés es estar muerto a miles de metros de altura sin agua ni comida, y sin esperanzas.
Dos años después del accidente mi padre mi dijo: Mirá para adelante, solo para adelante, andá tras esa chica que te gustaba, tené una vida, trabajá. Yo cometí el error de no decirle a tu madre tantas cosas por estar tan ocupado.

Las empresas son importantes, el trabajo lo es, pero lo verdaderamente valioso está en casa después de trabajar: la familia. Y fuera de casa, los amigos. No se olviden de quienes tienen al lado, porque no saben lo que va a pasar mañana y tampoco saben cuanto van a necesitar a esas personas, cuidenlas con amor, no las traicionen".

Así que, aunque creas que lo que dejas atrás es más hermoso, la vida se vive mirando hacia adelante.
No cometas el error de vivir hacia atrás.



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