lunes, 25 de noviembre de 2013

Examinarse

Vuelvo a casa agotada, como siempre. Porque intento emplearme a fondo ante cada paciente.

Mientras preparo la cena hablo con mi hija sobre su día.

Me dice que está cansada porque desde que empezaron las clases en septiembre no ha hecho más que examinarse.

"¡¡Pobre!!"-  pienso mientras sonrío- "¡¡Bienvenida al mundo real!!"





Porque un  médico de familia se examina cada día una media de 50 veces ( dependiendo del número de pacientes y, siempre y cuando el paciente traiga sólo un motivo de consulta)

No me quejo. En absoluto.

Me gusta mi trabajo. Mucho.

Sólo me gustaría disponer más tiempo por paciente.

El tiempo es fundamental para comprender cuál es su demanda real.

Por que...no todo lo cura o lo alivia una pastilla.

Muchas veces es más necesaria la palabra.






 

lunes, 9 de septiembre de 2013

La escucha



Una de las herramientas más poderosas en la consulta del médico de familia es la palabra. Ya lo he comentado más veces. Y uno de los retos más frecuentes, el manejo del tiempo.

Hay que mantenerse alerta en cada segundo de la entrevista clínica porque a veces, los síntomas manifestados no son más que una tapadera o una excusa o una manifestación larvada que nos permite abrir la caja de los truenos.

Y una vez abierta, hay que saber que es una oportunidad de oro para tender la mano e iniciar una relación de ayuda. Y es ahí donde el reloj a veces debe pararse intentando mantener un equilibrio entre el tiempo que el paciente que tienes delante precisa y el tiempo de los pacientes que aún esperan para ser atendidos

Hace ya años que me topé con esta expresión y tuve la oportunidad de trabajar con un enfermero que la ponía en práctica de forma magistral.

La relación de ayuda podría asimilarse a la práctica, más habitual hace unos años que ahora, del desahogo.

Antes las relaciones sociales no necesitaban de teléfonos, ni ordenadores, ni whatsapp, ni Facebook, ni twitter.

Yo no digo que no tengan sus ventajas (relaciones más globales, inmediatez, acortar distancias) pero también tienen muchos inconvenientes (pérdida de intimidad, falta de comunicación real).

Pero las redes sociales no son la panacea y al final, el ser humano se siente solo.

El correo electrónico puede estar cargado de mensajes pero la mayoría de las veces los que se acuerdan de uno es porque hay que reenviar el PPS del angelito a 100 contactos para que no te caigan 200 años de mala suerte, o el pps del carpe diem para recordarnos que debemos ser optimistas y felices, o el video gracioso de moda.

Pero la realidad, es que en el siglo XXI, en la era de las comunicaciones, cuando el ser humano está más conectado y más informado que nunca, es cuando se encuentra más solo que nunca. Verdad verdadera.

No hace mucho tiempo las relaciones se construían de forma directa, en la familia, con los amigos, con los compañeros de trabajo. La familia, los vecinos, los amigos, constituían el núcleo fundamental de apoyo cuando uno se encontraba enfermo, o triste. El soporte emocional lo proporcionaban los familiares, los pacientes, los vecinos, los amigos, el médico de familia o el cura del barrio. Pero hoy en día lo sustenta la world wide web de forma falaz.

En el ámbito de la salud, sobre todo en la consulta del médico de familia es fundamental el enfoque desde el punto de vista biopsicosocial. El paciente, ante el proceso de la enfermedad, también presenta necesidades emocionales, sociales y espirituales.

La relación de ayuda es acoger, escuchar, comprender, respetar y acompañar a las personas en la búsqueda de la solución de sus propios problemas.

Antes de lanzarse al ruedo es importante saber que requiere un poco de técnica y partir de una serie de premisas.

1. El que inicia una relación de ayuda debe conocerse muy bien a sí mismo, con el objetivo de evitar proyectar en el otro aspectos inconscientes de la propia personalidad, vivencias personales, miedos.

2. Queda totalmente prohibido manipular la toma de decisiones del otro. El paciente debe tomar sus propias decisiones. Nuestra función es única y exclusivamente acompañar y nunca dirigir.

3. Es prioritario que el que realiza relación de ayuda tenga una buena capacidad de escucha. La escucha activa es la herramienta más poderosa. Cuando uno se siente escuchado comprende que tiene valor para el interlocutor y es mucho más fácil que se pueda expresar con libertad, abiertamente. Escuchar de forma activa es difícil. Es fundamental escuchar en absoluto silencio, incluso silenciando nuestros propios pensamientos. Debemos centrarnos por completo en el otro.

4. Desarrollar la capacidad de la escucha activa y la empatía, sabiendo que ser empático es ser capaz de "leer" emocionalmente al otro.

5. Motivar a la persona a hacerse responsable de su propia vida.

El que escucha debe ayudar al otro a realizar elecciones maduras y responsables permitiendo ponerle ante la situación que le preocupa sopesando los aspectos positivos y negativos y permitiendole descubrir sus propios recursos.



Still haven´t found what I´m looking for. U2.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Vacaciones!!!!!!!!


El vaivén loco de hacer maletas y dejar todo en orden para la vuelta da paso al relax de circular en el asiento del copiloto. Por delante varios días de vacaciones, de desconexión, de no madrugar, de no pensar en nada más que en lo que vas a hacer en las próximas horas.

Sientes cierto nerviosismo cada vez que inicias las vacaciones. No sabes cómo será el lugar que os acogerá durante varios días del verano. No estás segura de que haya suficiente tiempo para poder ver todo lo que te propones.


Quieres que las vacaciones sean perfectas e intentas planificar con detalle diversas actividades a gusto de todas las edades.



En el bolso, el cuaderno en blanco que te acompaña verano. Es el cuaderno de bitácora de las vacaciones. Donde anotarás cada día los lugares visitados, las sensaciones que te han producido, los mejores recuerdos.

Lleváis un rato en el coche. Miras el reloj para calcular cuánto os queda.
Te llevas una sorpresa.
El reloj se ha parado así que miras al reloj del móvil y te das cuenta de que el móvil no tiene cobertura.


Sonríes. Debe ser una señal. Miras por el espejo retrovisor a tus hijos que van dormitando en el asiento de atrás.

Está claro que no necesitas nada más que a tus seres queridos para que los días que quedan por delante sean realmente especiales.

Disfrutando de su compañía.
Compartiendo  momentos únicos.
Reencontrándote a ti misma.
Reencontrándote con ellos.
Abriendo la mente, los ojos, todos los sentidos, para empaparte bien de cada lugar nuevo que visites.




Nothing is Happening by the sea. Chris Rea.

martes, 16 de julio de 2013

Primer día del camino

Primer día: llegada a Ribadeo y primer contacto con la obra de Dios: La playa de las Catedrales.

Día lleno de emociones y expectación.

Del peregrino y de los que se quedan en Madrid esperando su regreso.
 
El peregrino se despoja de sus comodidades para iniciar el viaje hacia su interior, en contacto con la naturaleza, esa gran obra de Dios. Es el primer paso para tomar conciencia de nuestra verdadera esencia.
 
 
 







Señor, que salga de mi concha y vaya hacia ti.
Que no quede defraudado de haberme confiado a ti.
Confíame tus caminos, Señor, tú que eres Camino.
Hazme andar por el sendero de la verdad,
tú que eres la Verdad del hombre.
(extracto del Salmo del Caminante)
 
 
 






 
 

Emprendiendo el camino


No hay camino más duro que el que se emprende hacia el interior de uno mismo.
Reencontrarse con tu yo, desnudo, desprovisto de comodidades, de disfraces, maquillaje, del ruido mundano es toda una aventura.
Igual que la que iniciaron ayer mi peregrina y sus compañeros de viaje.
El primer paso del viaje no comienza en el Camino propiamente dicho. El primer paso del viaje comienza muchos días antes, durante la preparación del mismo.
 
Hacer la mochila del peregrino requiere mucho arte.
No debes llevar demasiado peso para evitar que el camino se haga muy pesado.
Caminar durante días con mucho peso al hombro no es fácil.
Hay que elegir bien lo que llevas.
En un mundo de confort todo te parece poco.
Pero el espacio de tu mochila y el peso que pueden cargar tus hombros es limitado.
Poco a poco eres capaz de reconocer que mucho de lo que llevas es totalmente prescindible.
Es el primer paso del camino de Santiago. Reconocer qué llevas siempre cargado de tu mochila y qué es prescindible. Qué es lo que quieres empezar a cargar en tu mochila vacía y qué es lo que no es necesario. Es preguntarse, francamente, sin tapujos, hacia dónde va nuestra vida y dónde quiero que vaya. Cuáles son las piedras que me he ido encontrando por el camino y que, en lugar de desecharlas, he ido cargando en mi mochila.
Cuáles son mis zonas oscuras. En las que me da miedo entrar y poner luz.
Quiénes han sido mis compañeros de viaje hasta ahora. Quiénes me han guiado con sus pasos y a quiénes estoy yo sirviendo de guía.
 
Es un viaje que todos deberíamos hacer. Porque todos somos caminantes y todos guiamos con nuestros pasos a otros peregrinos. Entre ellos, nuestros hijos.


A ti, Señor, presento mi ilusión y mi esfuerzo;
en ti, mi Dios, confío, confío porque sé que me amas.
Que en la prueba no ceda al cansancio,
que tu gracia triunfe siempre en mí.
Que en mi vida se abran caminos de paz y bien,
caminos de justicia y libertad.
Que en mi vida se abran sendas de esperanza,
sendas de igualdad y servicio.
 
(extracto del Salmo del caminante)
 




miércoles, 10 de julio de 2013

martes, 9 de julio de 2013

La maternidad en el siglo XXI

Circunstancias recientes me han hecho tomar conciencia de la importancia que tiene estar siempre con los ojos bien abiertos para no perder ningún detalle de la vida de nuestros hijos.
Ser madre nunca ha sido fácil. Tampoco quiero caer en el tópico de que ser madre en el siglo XXI es más difícil por que la mujer trabaja y tiene horarios imposibles.
Creo que no es cuestión de estar las 24 horas con tu hijo sino de estar pendiente de sus necesidades no sólo materiales sino, fundamentalmente, espirituales.
Y eso sólo se consigue manteniendo los ojos y las orejas bien abiertos.
La maternidad no es únicamente saltar de alegría el día que el test sale positivo, o el día que le haces la eco 3D o 4D a tu hijo. Ni siquiera es sólo el momento del parto.
Desde el mismo instante que sabes que estás embarazada debes ser consciente de que ser madre implica que ya no dejarás de estar pendiente ni de preocuparte por tu hijo el resto de tus días.
Ser madre es una labor dura, diaria, eterna....pero profundamente gratificante cuando vas recogiendo la cosecha.
Somos conscientes de ello?
Somos conscientes de que un adolescente no requiere ni un instante menos de atención que un lactante que empieza a dar sus primeros pasos?
Somos conscientes de que debemos aprender a reconocer las señales de alarma de nuestros hijos mayores igual que somos capaces de reconocer las necesidades de un bebé con sólo escuchar su llanto?
Somos conscientes de que somos constantemente el ejemplo a seguir y el modelo a copiar de nuestros hijos?
 
Si somos conscientes de todo esto y de muchas más cosas que podría seguir enumerando y si realmente queremos que el mundo sea mejor para nuestros hijos, pongámonos manos a la obra.